Un ingeniero sudamericano aterriza en el Sultanato de Omán con un encargo preciso: abrir una carretera a través de la cordillera de Al-Hajar. Trae consigo fórmulas, maquinaria pesada y la certeza de que la roca es solo un problema de cálculo. Pero la montaña tiene memoria. Las advertencias llegan de costado: un banquero que baja la voz, un capataz que se niega a subir a cierta ladera, una silueta en el retrovisor. Y, al fondo de una caverna, un custodio milenario que no cobra en dinero.
Jinn. El custodio de la montaña es una novela de memorias en la que la ingeniería y el folclore ancestral de Arabia se cruzan en un mismo desfiladero: la historia de una obra imposible, de un pueblo que enseña a mirar de otra manera y del precio que exige la tierra a quien se atreve a entrar en sus entrañas.