Jacob Flanders tiene veintitantos años. Estudia en Cambridge, viaja, discute en bares sobre arte con sus amigos, se enamora de alguien que él siente que no termina de verlo por dentro, intenta entender qué quiere hacer con su vida. El mundo a su alrededor lo empuja a toda velocidad, pero él tiene la sensación de que nadie lo conoce de verdad. Ni siquiera él mismo. Nosotros tampoco lo vemos del todo. Lo vemos a través de su madre, que le escribe cartas. A través de Fanny, que lo ama en silencio. A través de sus amigos, que hablan de él cuando no está. Woolf construye a Jacob como construimos a las personas que queremos: a partir de retazos, de suposiciones, de lo que proyectamos sobre ellas. Publicada en 1922, "La habitación de Jacob" es una exploración sobre si es posible conocer a alguien de verdad. Y sobre si es posible que llegues a conocerte tú, antes de que el tiempo se acabe.