La mente humana no existe como entidad rectora.
Lo que existe es una organización corporal compleja donde múltiples cerebros distribuidos en el cuerpo sienten, deciden y actúan antes de que la conciencia aparezca.
Desde la Teoría Multicerebral Emergentista, este libro propone una comprensión biológica de los sentimientos mamíferos humanos, desmontando la confusión clásica entre emociones y sentimientos. Las emociones no son pensamientos ni estados mentales: son sentidos fragmentarios, milimétricos, que el cuerpo combina de manera multicelular.
El cerebro animal actúa como director de orquesta sensitiva y solo permite que seis sensaciones lleguen a la conciencia: alegría, tristeza, miedo, rabia, sorpresa y asco. A partir de estas, otros cerebros del cuerpo -piel, sistema endocrino-hedónico, sistema vital y sistema energético- organizan los sentimientos compuestos como el odio, la envidia, la culpa o la admiración.
Este libro explica por qué la rabia es una emoción animal directa, mientras que el odio y la envidia son configuraciones humanas sostenidas por memoria, bloqueo y proyección corporal. Aquí no hay moral ni juicio: hay biología.
La obra integra memoria episódica y memoria semántica para mostrar cómo el pensamiento no crea la experiencia, sino que la recompone. La conciencia no gobierna el cuerpo: observa tarde lo que ya fue decidido a velocidad neuroelectroquímica.
Este volumen forma parte de la saga *La mente humana no existe* y está dirigido tanto a profesionales de la salud y la educación como a lectores interesados en comprender, de forma clara y divulgativa, cómo siente realmente el mamífero humano.
No es un libro para cambiar al ser humano.
Es un libro para comprenderlo.